miércoles, 22 de febrero de 2012

DIDACTICA DE LA LENGUA CASTELLANA Y LA LITERATURA.

COMENTARIO DEL LIBRO:    DIDÁCTICA DE LA LENGUA CASTELLANA Y LA LITERATURA

Este libro me ha resultado pesado, sobre todo los primeros capítulos, no obstante, es muy valioso y útil para dar clase, ya que enseña técnicas y contenidos que yo no conocía.

En el capítulo 7 he centrado mi atención en los recursos que propone a la hora de hacer la lengua castellana más leve y divertida.

Me ha parecido muy interesante conocer que podemos enseñar una materia tan fundamental como lo es la lengua castellana y la literatura mediante las nuevas tecnologias.

Todas estas mejoras son sin duda un avnce para la educacion y para nuestros alumnos.


A continuación voy a exponer las ideas que me han parecido más importantes:

·        Constructivismo: Construcción de conocimientos.
·        Aprendizaje: Construcción y Reconstrucción. 
·        Lengua: Instrumento de representación de la realidad y un instrumento de comunicación de interacción.
·        Gramática: Leyes de análisis del contexto, sistema de la lengua, funciones discursivas y valores semánticos.


·        Objetivos de la didáctica de la lengua castellana y la literatura:

_Relación entre practica y teoría.
_El sistema didáctico.
_ Ejes del desarrollo de la reflexión y la investigación en didáctica de la Lengua y la Literatura.


·        Tecnologías de la Información y la Comunicación y enseñanza de la Lengua y la Literatura:
_Las tecnologías de la información y la comunicación, más que recursos.

·        Programar en Lengua y Literatura:

_Los niveles de decisión al programar los contenidos lingüísticos y literarios: el currículo oficial, la programación didáctica y la programación de aula.

_La secuencia de objetivos y contenidos en el área de Lenguay Literatura.

_Otras decisiones sobre el aprendizaje lingüístico.

_La programación de aula y la unidad didáctica.

_Los proyectos de trabajo en Lengua y Literatura.
Fases: 1: Preparación, 2: realización y evaluación.

_Las actividades de aprendizaje.

_Las adaptaciones curriculares en el área de Lengua y Literatura.

_Actividades.

METODOLOGIA Y HABILIDADES DOCENTES

http://www.slideshare.net/Sandra_usera/metodologa-y-habilidades-docentes-11709050"

COMPETENCIA LINGÜÍSTICA

A continuación voy  a realizar un resumen sobre el libro:

“COMPETENCIA LINGÜÍSTICA. UN MODELO DE APRENDIZAJE DE LA LENGUA"

Tras realizar la lectura de este libro escrito por Lourdes Bazarra y Olga Casanova, he ampliado mi conocimiento sobre las competencias lingüísticas.

Las competencias lingüísticas juegan un papel fundamental en la educación, ya que la noción de competencia abarca los conocimientos, actitudes, afectos y hábitos de conducta.

Es un componente esencial del currículo.

Requiere múltiples elementos:

1- saber hacer.
2.Saber cómo hacerlo.
3.Tener la voluntad de hacerlo.
4.Hacerlo de acuerdo con unos principios.


La competencia lingüística...



                          

                                                                


    ...Es la habilidad para utilizar el lenguaje oral y escrito como instrumento de comunicación, de aprendizaje y de socialización.

Los componentes de esta competencia son los conocimientos, habilidades y estrategias relacionadas con la comprensión lectora, la composición de textos escritos y el uso del lenguaje oral.
Así como la capacidad para transferir saberes de unas lenguas a otras y para convivir en una sociedad plurilingüe y pluricultural.


Hay dos grandes bloques:




           La gramática.



           La literatura y sus textos.


La lectura tiene un papel importante en la educacion, ya que sirve para:

_Informarse.
_Aprender.
_Opinar.
_Disfrutar.


La expresión oral debe valorar:

_El vocabulario utilizado.
_La fonología.
_La exposición.
_Las técnicas de expresión.
_Elementos paralingüísticos.
_La morfosintaxis.

Los alumnos deben ser competentes lingüísticamente, para ello los maestros deben:

_Mostrar interés y pasión por la materia.

_Comprometerse con los alumnos.

_Tener un pensamiento crítico.

_Ser optimista.

_tener estrategias.



La competencia lingüística abarca todas las materias, ya que en todas se trabaja la lectura, la ortografía, la expresión oral y escrita.

Por ello, desde mi punto de vista creo que como profesora, deberíamos fomentar el uso de la lectura, ya que es la mejor manera de aprender y divertirse, de ampliar el vocabulario y de ampliar la imaginación y creatividad.

Me ha parecido un libro muy entretenido y sobre todo valioso para los profesionales de la rama de educación.

Lo recomiendo claramente, creo que este libro lo deberían tener todos los maestros para ampliar su conocimiento y visión sobre las competencias.


TRABAJO REALIZADO POR ALEXANDRA OYUELA BARRASA

Metodología y habilidades docentes

                          METODOLOGÍA Y HABILIDADES DOCENTES

 Lourdes Bazarra
Olga Casanova

Trabajo realizado por: Alexandra Oyuela Barrasa 

 1. SER PROFESOR EN LAS AULAS DE HOY ¿CÓMO HA CAMBIADO EL CONTEXTO?

 __El problema principal de la educación está en que las transformaciones sociales y tecnológicas se producen con una gran celeridad, mientras que el sistema educativo las vive con ritmos mucho más lentos.

_La tarea del profesorado es cada vez más complicada y exigente .

 2. ¿QUÉ SUPONE EDUCAR EN LA ACTUALIDAD?

 Los alumnos deben alcanzar cuatro pilares fundamentales:

• Aprender a conocer.
• Aprender a vivir juntos.
• Aprender a hacer.
• Aprender a ser.

 _Una clase es una situación afectiva donde alumnos yprofesores aportan suspreocupaciones, expectativas, aburrimientos, miedos oexcitaciones.

_La inteligencia es una capacidad individual pero que se desarrolla siempre en un contexto social.

_La función educativa del colegio debe ser complementaria con la de la familia y la que da la sociedad en su conjunto. Si al niño le falta alguna de ellas, tendrá muchas posibilidades de atascarse, perderse…

 3. HABILIDADES DOCENTES CONOCIENDO A LOS PROFESORES:

_Los profesores han de ser capaces de juzgar el trabajo de sus alumnos siendo capaces al mismo tiempo de comprenderlos y ayudarles a construir su propia personalidad.

• Períodos en el desarrollo profesional:

_FORMACIÓN INICIAL .
_INICIACIÓN .
_ESTABILIZACIÓN.
_NUEVAS PREOCUPACIONES.
_ALEJAMIENTO O RESPONSABILIDAD.
_ DECLIVE PROFESIONAL CUANDO SE APROXIMA LA EDAD DEJUBILACIÓN.

_Cada año es más difícil enseñar. La profesión docente se enfrenta auna crisis de confianza y de identidad profesional. La confianza reducela ansiedad, permite un juicio más equilibrado y facilita la innovación.

 LAS EMOCIONES EN LA DOCENCIA

_El trabajo en la enseñanza está basado principalmente en las relaciones interpersonales con los alumnos y con otros compañeros. Po reso, los profesores, ante esa profunda carga emocional, a veces están quemados, desvalorizados, agobiados o desfondados.
_La escuela es una sociedad, donde las relaciones entre sus miembros ni es voluntaria ni libremente elegida. Debiera convertirse en una relación constructiva, en la que la competencia, la confianza, el afecto, y el respeto mutuo constituyan sus elementos constitutivos.

ESTILOS DE EDUCACION:
  • -AUTORITARIO.
  • -DEMOCRÁTICO LIBERAL.
  • -DEMOCRÁTICO.
  • -AUTOGESTIONARIO .
  • .-DEJAR HACER.

.HABILIDADES DOCENTES

_El diálogo con los alumnos.
_La capacidad de estimular el interés por aprender.
_La incorporación de las tecnologías de la información.
_ La orientación personal.
_El cuidado del desarrollo afectivo y moral.
_La atención a la diversidad del alumnado La gestión del aula y el trabajo en equipo.

.LAS COMPETENCIAS DEL PROFESOR

_Las COMPETENCIAS de los profesores no se adquieren ni se manifiestan de manera plena al comienzo de la vida profesional, sino que se DESARROLLAN, se COMPLETAN O SE DETERIORAN a lo largo de su vida laboral.

 Las competencias específicas son multitud respecto a:

a)Saber ESTAR

.b)Saber HACER.

c)Saber SER.

4.METODOLOGIAS DOCENTES MÉTODO Y METODOLOGÍA

_Todo ese catálogo de estrategias y procedimientos que utilizamos para alcanzar nuestros objetivos de aprendizaje y que son nuestro MÉTODO de aprendizaje.
_Es fundamental conectar nuestros métodos con nuestros porqués, y reflexionar sobre ellos y sus resultados.
_La palabra que resume ese compromiso de reflexión y estudio que todo profesor debe hacer sobre su método: la metodología.

¿EN QUÉ SE BASA MI MÉTODO? PRINCIPIOS PARA DAR SENTIDO A UNA METODOLOGÍA.

¿Qué pensamos sobre las personas y su inteligencia?

_La inteligencia no es una posesión, ni un don. Es una habilidad.
_La inteligencia es un medio y tiene una finalidad.
_El cerebro es plástico: el uso lo moldea.

¿Qué pensamos sobre el aprendizaje?

_Vivir es aprender.
_Todo aprendizaje está ligado a las emociones.
_Para aprender hay que conocerse a uno mismo.
_Aprender lleva su tiempo.

¿A dónde queremos ir?

_Ser capaces de seleccionar y organizar la informacion.
_Interdisciplinariedad.
_Gestion del riesgo.
_Capacidad de reflexion critica.
_Auto organización mental.

.Un aprendizaje que ponga en juego todas lasinteligencias.

Es imprescindible enseñar de forma completa, utilizando todas las inteligencias y competencias para así formar a personas íntegras.

LEER CON LOS CINCO SENTIDOS (Libro a elegir)

EDITORIAL PAMIELA



LEER CON LOS CINCO SENTIDOS
                                      DE VICTOR MORENO


         Se dice que en las actividades complejas es necesario poner los cinco sentidos para no incurrir en inconsciencias, chapuzas y negligencias. Pero una cosa es decirlo y otra bien distinta es ponerla en práctica. Leer es una actividad compleja. Mucho más que escribir. De ahí que, al enfrentarnos con un libro, requiramos la concitación de los cinco sentidos. Pero ¿Qué es lo que podemos hacer realmente con la vista, con el oído, con el olfato, con el gusto y con el tacto, mientras leemos?
            El Autor de este libro pretende invitarnos a afrontar la lectura de un libro poniendo en movimiento cada uno de los cinco sentidos, con especial trato a los considerados menos nobles, el gusto, el olfato y el tacto.
         Ardua tarea la suya, puede que con sus alumnos, lograra un acercamiento a la lectura, que sus clases fuesen amenas y hasta incluso divertidas. Que esas experiencias puedas ser buenas e incluso muy buenas para incitar a los alumnos a la lectura, eso no lo pongo en duda. Otra cosa es que; con este libro consiga, después de leerlo, que un lector llegue a utilizar los cinco sentidos para leer un libro.
         La lectura del libro se hace pesada, se salva por las más de 200 citas de autores que realiza. Por los trabajos que encarga a sus alumnos y los comentarios de los mismos. Pero por lo demás, es un libro difícil de leer, pesado y que creo que no cumple su objetivo. No me ha gustado.
         Con este resumen, bajo mi punto de vista, pretendo extraer lo más significativo del libro, no valorando los trabajos realizados con sus alumnos e intentando utilizar el menor número de citas de otros autores.

         Se lee con los ojos, pero también con el olfato, con el gusto, con el oído, con el vientre. Con todo el cuerpo y no solo con las partes “altas” privilegiadas por la jerarquía de los sentidos impuesta por la tradición metafísica: los ojos y la mente ( … ). La tarea de formar un lector es multiplicar sus perspectivas, abrir sus orejas, afinar su olfato, educar su gusto, afinar su olfato, sensibilizar su tacto, darle tiempo, formar un carácter. Lo único que puede hacer un maestro de lectura es mostrar que la lectura es un arte libre e infinito que requiere inocencia, sensibilidad, coraje y quizás un poco de mala leche.
                                                        NIETZSCHE.

         Yo tengo muy en cuenta un comentario, que comparto pero que no recuerdo donde lo escuche, que dice: De los libros,  al igual que del cerdo; todo se puede aprovechar. De los buenos libros sus gratos recuerdos y de los malos la rapidez con la que los olvidamos. Pero lo mejor será que cada cual abra el telón de sus sentidos. Y vea, oiga, toque, guste y huela. Sentidos que únicamente mediante el esfuerzo y el trabajo de la inteligencia y el sentimiento es posible hacerse con algunos de ellos. Sin su cultivo es imposible acceder al sentido escondido en la materia del libro. El objetivo no es que el alumno llegue a entender de papeles, de tintas, de ediciones, de editoriales, de cubiertas. El objetivo es que el alumno se coma el libro, que deguste con sus cinco sentidos y que permanecía acurrucado en las cinglas de su memoria.


         Empecemos por el sentido del TACTO.

         Hay que leer con lo dedos, aunque a veces hay que saber leer con los puños. Y no hay que ahorrar a los libros la crueldad de la mesa de disección el contacto con el cuchillo, con las pinzas y con el escalpelo. A veces hay que hacer preguntas con el martillo.
                                                        F. NIETZSCHE

        
Este sentido nos permite apreciar las sensaciones de roce, vibración, cosquilleo, presión, calor, frío. Como también nos informa de la postura en la que nos encontramos, el peso que sostenemos, las actividades de nuestros músculos y la fuerza que realizan. Nos avisa y nos indica con el dolor del cólico renal o de la apendicitis, de que algo no va bien en nuestro riñón o apéndice. Al igual que el resto de sentidos, aunque de una forma más primaria, el tacto despierta emociones y nos puede transportar desde el máximo placer hasta el dolor más intenso. DESPIERTA EMOCIONES.
         Emociones almacenadas en la memoria, que no solo almacena fechas, citas, textos, hechos; también lo hace alevosa y subconscientemente, con colores, aramos y texturas. La memoria es, entre otras cosas, la más selecta maquina registradora de todo lo que hemos sentido superficialmente o profundamente. De tal forma que, en ocasiones, solo hace falta tocar la nieve, para volver ha sentir como me quemaba los dedos el primer día que la toque. El tacto de una manta, me recuerda la sensación de color, seguridad y cariño, en las frías noches de invierno en la casa del pueblo.
         Para un gran número de personas que por accidente, enfermedad o de nacimiento, carecen del sentido de la vista,  en ocasiones, el tacto son sus ojos para: leer, reconocer a otras personas, reconocer objetos y por medio de un bastón poder orientarse caminando.

        
LA VISTA.


         Entre todos los sentidos que posee el hombre, el más admirable es el de la vista.  Los ojos no pueden ocultar el interior de nuestro ser;  a través de ellos se descubren nuestros vicios. Si nuestro interior es puro, la mirada brilla con gran transparencia; si nuestro corazón no está limpio, la mirada aparece como empañada y oscurecida. Basta escuchar las palabras de un hombre y contemplar su mirada, para descubrir lo que hay en su interior; nadie puede ocultarse a lo demás.
                                                        CONFUCIO.


         Los ojos son los grandes monopolizadores de los sentidos. Por la vista apreciamos y comprendemos el mundo. A veces, bien lo sabemos, ni lo uno ni lo otro.
         Son tan solo siete gramos de peso medio y veintitrés milímetros de diámetro las discretas características de cada una de las dos maravillas ópticas que permiten al hombre captar las imágenes del mundo que le rodea.
         Para leer un libro no solo debemos prestar nuestra vista, sino, también,  nuestra mirada. Nuestra atenta mirada, al fin y al cabo, leer es una forma de estar atento. Y la mirada, el mejor instrumento para el cultivo de la atención. Para ello los libros debemos leerlo sin prisas de ninguna índole.
         Existe toda una teoría psicológica de los colores, seguramente poco científica, pero, muy sugestiva. La elección de un libro se realiza de diversas formas, por recomendación, por necesidad educativa o laboral, a primera vista…., nos centraremos y esta última. Las portadas y los títulos de los libros, son los primeros reclamos para acercarte a verlos. Dependiendo del color predominante de la portada, y siempre a primera vista, el libro te puede transmitir, según el color; sensibilidad el azul, equilibrio el verde, conciencia del deber cumplido el marrón, luminosidad el amarillo. Etc.
         El ojo nos ha enviado al cerebro un cúmulo de posibles sensaciones agradables. Pero de pronto, al inicio de su lectura, algo no funciona. Todo lo que a primera vista,  era tan atractivo, tan sugestivo, se desvanece el libro se cae de las manos. La verdad es que muchos libros engañan con sus apariencias. La única manera de saber que engañan es desvelar sus interioridades. No existe otro camino.  



                   EL OLFATO


         Pero también hay que saber oler las palabras; ser capaces de captar sus aromas más volátiles y más dispersos, saber distinguir el tipo de olor que las impregna: el olor a incienso, olor a cuartel, olor a colegio. Percibir los malos olores de las entrañas de un alma o de un libro aunque se oculten bajo una superficie bien educada o impoluta. Hay que saber percibir la calidad y limpieza del aire que emana de los libros, rechazar los libros de atmósfera cerrada y con olor a rancio, aclimatarse a las palabras que traen el aire rudo, seco, ligero y frió de las alturas.

                                                                  F. NIETZSCHE

         El olfato ha sido considerado un sentido modesto, poco importante. En un individua normal, las cedulas que contienen los receptores olfativos tapizan una superficie de únicamente dos o tres centímetros cuadrados, contra los veinte del gato o los cien que pueden alcanzar los perros.
         Todos los mamíferos, para su supervivencia, han desarrollado más algunos sentidos y los otros han quedado relegados, que no olvidados. Concretamente el ser humano tiene muy reducido este sentido, pero con un preciso, largo y continuo entrenamiento, estos sujetos podrían llegar discernir entre más de 4.000 olores distintos. Son los casos de los catadores de vinos o especialistas en perfumes, los llamados “hombres o mujeres nariz”.
         Lo percibido por la vista no se hará sin la descalificación paralela del olor, ciertos olores perturban  la vista, pero lo olido lejos de desaparecer, de borrarse, pasan a asociarse con lo visto, quedando como recuerdo único almacenado en el celebro. El celebro lo huele todo. Pero muchos olores nos dejan indiferentes y no nos susurran ni una miserable idea. Otros, en cambio, ponen en guardia nuestras neuronas, y a partir de ahí, pensamos y recordamos imágenes agradables, unas, y desagradables, otras. Imágenes olfativas, olores inconfundibles que ciertos libros al leerlos, nos hacen sentirlas, recordarlas y hasta incluso, vivirlas sin haberlas vivido.
         “Todo olía fuertemente en esa hora próxima la crepúsculo que pronto incendiaría el cielo durante unos minutos, antes de disolverse en una noche repentina; la leña mal prendida y la boñiga pisoteada, la lona mojada de los toldos, el cuero de talabarterías y el alpiste de las jaulas de los canarios colgadas de las ventanas. A arcilla olían los tejados húmedos; a musgos los viejos paredones todavía mojados, a aceite muy hervido las frituras de los puestos esquineros.  Pero el tasajo, sin equivoco posible, olía a tasajo; tasajo omnipresente, guardado en todos los sótanos y trasfondos.”         
                                                                           ALEJO CARPENTER

                   EL OIDO.


         "En el principio era el sonido; según Pascal Quignar, el sentido del oído el primero que se revela en el ser humano. Antes de ver o tocar, antes de gustar o acaso de oler, el recién nacido oye el estruendo del mundo y por lo general nada más salir del vientre materno, contribuye a él; grita. El sonido es anterior a todo, porque lo es el oído."

                                               ASCENSION CUESTA

          El oído es el primer órgano que el feto desarrolla y el oído es el último sentido que se pierde. El receptor que permite la llegada de estos impulsos sonoros al cerebro es el oído.
         Nadie puede pensar de un modo abstracto sin imaginar las palabra; nadie puede imaginar las palabras sin que estas resuenen en el interior del cerebro. Así funciona el pensamiento, como una clave hermética que a muchos le está vedada. Tener oído significa captar en cada palabra lo que hay en ella de ritmo, de verso, de canto, de grito, de gruñido. de silencio. las cosas solo existen cuando poseen un nombre y este nombre es inseparable de aquella voz que lo pronuncio por primera vez hace un millón de años. Su eco aún perdura en las páginas de un libro, en el combate del viento, en el interior del raciocinio.
         No es, posiblemente, una experiencia  específicamente auditiva, pero, con frecuencia, ciertos lectores, llevados por un fervor incandescente, advierten de que, cuando leen, les parece estar en el libro viviendo las mismas aventuras que el personaje principal. Si es así, no les será difícil extraer de esa experiencia un cúmulo de sensaciones auditivas. Ya decía Proust que " leer es oír ".
         Suele decirse que no hay pero sordo que quien no quiere oír. Aplicado este refrán a la relación que se mantiene con los libros, encontramos ciertas consecuencias prácticas. Ninguna  persona es capaz de agotar por sí sola el contenido de un libro. Del mismo modo que se dice que no hay libro tonto del que no se pueda extraer alguna idea inteligente, así, por el mismo cauce de la lógica, se llega a la consideración de que en cualquier libro una persona puede oír, escuchar no solo lo que le plazca, sino, aquello que no le gusta un pelo.
         Epícteo decía: " Dios le dio dos oídos al hombre, pero una sola boca, para que pudiera oír el doble de lo que decía. "



                   EL GUSTO

        

         Enseñar a leer bien es en primer lugar educar el sentido del gusto. Educar este sentido es formar un criterio de elección lo suficientemente delicado para como para aceptar lo que es bueno y rechazar el resto: el buen lector es el que tiene el gusto no corrompido, el que siente asco ante ciertas lecturas, el que las rechaza físicamente, el que no puede soportarlas. Formar un tipo de sensibilidad que sienta desagrado físico ante la " elegancia estilística " de los malos literatos.

                                                        F. NIETZSCHE

         La clara influencia de la educación en los gustos de cada persona no impide que existan, de manera innata, preferencias por determinados sabores y recelos entre otros.
         Al inicio de la edad adulta con unos gustos que se han perfilado a lo largo de la infancia y la adolescencia. Se registran grandes variaciones de unas personas a otras, que en cierto modo son el reflejo de la biografía de cada uno, pero en cada población emergen unos patrones generales de preferencia. por otra parte, las diferencias entre hombres y mujeres, patentes desde la adolescencia, se acentúan. Las mujeres, suelen tenerlos gustos y las versiones más pronunciados.      Con la edad, estos gustos evolucionan. los viajes, la variedad de acontecimientos templan el sentido del gusto, que gana en matices gracias a la experiencia.
         Algunos ensayistas aseguran que el gusto es condición sine qua nom
de la sensibilidad o de la inteligencia. Otros discuten largo y tendido sobre si el gusto es algo que se da naturalmente o, por el contrario, se adquiere mediante la educación.
         El filósofo Kant, en su ensayo Crítica del juicio lo consideró como un tipo de juicio especial, susceptible de crítica, como la facultad de juzgar por medio de un tipo de deleite o, en determinadas ocasiones, vinculado a ciertas reglas, derivadas de una educación en el buen gusto.
         Dice Rousseau:  El genio crea. pero el gusto elige. De todos los dones naturales, el gusto es el que se siente mejor y el que explica menos, no sería lo que es, si se pudiera definir, pues juzga acerca de objetos que el juicio ya no puede aferrar, y sirve, si se me permite decirlo, de gafas a la razón. Cada hombre tiene un gusto particular por el cual da a las cosas que llama bellas y buenas un orden que no le pertenece más que a él.

                   Madrid, a 1 de Enero de 2.012
                                                                  Alexandra Oyuela Barrasa.

EL VALOR DE EDUCAR (libro a elegir)

EDITORIAL  ARIEL

EL VALOR DE EDUCAR
FERNANDO SAVATER

            Los hombres han nacido los unos para los otros, edúcalos y padécelos.
                                                                                              Marco Aurelio.
            En cualquier educación, por mala que sea, hay los suficientes aspectos positivos como para despertar en el que la ha recibido el deseo de hacerlo mejor con aquellos de los que luego será responsable. La educación no es una fatalidad irreversible y cualquiera puede reponerse de lo malo que había en la suya.
            En el transcurso de este siglo, la educación ha estado  perpetuamente en estado de crisis, pero no por la deficiente forma  en la que la educación cumple sus objetivos sociales que tiene asignados, sino que,  más grave aún, no sabemos que finalidad debe cumplir y hacía dónde efectivamente orientar sus acciones.
            ¿ Debe la educación preparar aptos competidores en el mercado laboral o formar hombres completos? ¿ Ha de potenciar la autonomía de cada individuo, a menudo critica y disidente o la cohesión social? ¿ Debe desarrollar la originalidad innovadora o mantener la identidad tradicional del grupo? ¿ Mantener una escrupulosa neutralidad ante la pluralidad de opciones ideológicas, religiosas, sexuales y otras diferentes formas de vida( drogas, televisión, polimorfismo estético....) o se decantara por razonar lo preferible y proponer modelos de excelencia? ¿ Pueden simultanearse todos esos objetivos o algunos de ellos resultan incompatibles? En este último caso,¿ Cómo y quién debe decidir por cuáles optar? Y otras dudas y preguntas que surgen de las anteriores; ¿ Hay obligación de educar a todo el mundo de igual modo o debe de haber diferentes tipos de educación, según a la clientela a la que se dirijan? ¿ Es la educación de educar un asunto público o más bien una cuestión privada de cada cual? ¿ Por qué ha de ser obligatorio educar?
            Dios mío, ¿dónde me he tenido? Si a guisa de prólogo, el "amigo" Fernando Savater me crea tantas dudas y algunas de ellas tan transcendentes, ¿ qué va ocurrir con el resto del libro? El único consuelo que me queda, antes de continuar con la lectura,  es que;  al libro solo le quedan unas 160 páginas que leer.
            Nacemos humanos pero eso no basta; tenemos que llegar también a serlo. Y se da por supuesto que podemos fracasar en el intento o rechazar la ocasión misma de intentarlo.
            Desde luego, en la cita de Graham Greene y en el uso común valorativo de la palabra se emplea "humano" como una especie de ideal y no sencillamente como la denominación específica de una clase de mamíferos parientes de los gorilas y los chimpancés. La condición humana es en parte espontaneidad natural pero también deliberación artificial: llegar a ser humano del todo es un arte . Un arte que hay de cultivar por medio de la educación.
            Todos los nacimientos humanos son en cierto modo prematuros, nacemos demasiado pequeños hasta para ser crías de un mamíferos de un tamaño  respetable. A este proceso peculiar los antropólogos lo llaman neotenia.   Comparemos un niño y un chimpancé recién nacidos. Al principio, el contraste es evidente entre las incipientes habilidades del monito y el completo desamparo del bebé. La cría del chimpancé pronto es capaz de agarrarse al pelo de la madre para ser transportado de un lado para otro, mientras que el retoño humano prefiere llorar o sonreí para que le cojan en brazos; depende absolutamente de la atención que se le preste.
            Sin embargo, paulatinamente los recursos del niño se multiplican en tanto que el mono empieza a repetirse. El chimpancé hace pronto bien  lo que tiene que hacer, pero no tarda demasiado en completar su repertorio. Por supuesto, sigue esporádicamente aprendiendo algo pero ya proporciona pocas sorpresas.
            En cambio, los individuos de nuestra especie permanecen hasta el final de sus días inmaduros, siempre en cierto sentido juveniles, es decir, abiertos a nuevos saberes. La comunidad en la que el niño nace implica que se verá obligado a aprender de sus mayores, no será suficiente con imitara sus mayores.
            Hay una gran diferencia entre la imitación ocasional que practican los antropoides respecto a los adultos de su grupo, por la que aprendes ciertas destrezas necesarias, y la que podríamos llamar imitación forzosa a la que los retoños humanos se ven socialmente compelidos. Estriba en algo decisivo que sólo se da al parecer entre los humanos: la constatación de la ignorancia. Los miembros de la sociedad humanas no sólo saben lo que saben, sino que también perciben y persiguen corregir la ignorancia  de los que aún no saben o de quienes creen saber erróneamente algo.
Ser humano consiste en la vocación de compartir lo que ya sabemos entre todos, enseñando a los recién llegados al grupo cuanto deben conocer para hacerse socialmente validos. Para ser humano no basta con nacer, sino que hay también que aprender. La genética nos predispone para llegar a ser humanos pero solo por medio de la educación y la convivencia social conseguimos efectivamente serlo. Algunos etólogos como Eibl Eibesfeldt aseguran que estamos genéticamente programados para adquirir destrezas que sólo pueden enseñarnos los demás, lo que establecería una complementariedad intrínseca entre herencia biológica y herencia cultural.
            El proceso educativo se realiza a través de los padres o de cualquier adulto dispuesto a dar lecciones o grupos de personas socialmente formadas y designadas para ello. La condición humana nos da la posibilidad de ser al menos en alguna ocasión maestros de algo para alguien. yY es que el hecho de que cualquiera sea capaz de enseñar algo, no quiere decir que cualquiera sea capaz de  enseñar cualquier cosa. La institución educativa aparece cuando lo que ha de enseñarse es un saber científico, no solamente empírico y tradicional, como las matemáticas superiores, la astronomía o la gramática. Según las comunidades van evolucionado culturalmente, los conocimientos se van más abstractos y complejos, por lo que es difícil o imposible que cualquier miembro del grupo los posea de modo suficiente para poder enseñarlos.
            A lo largo de la historia se dieron distintos modos de ideales educativos, parte de ellos, en cierto modo todavía colean entre nosotros. El ideal griego separaba la educación propiamente dicha por un lado y la instrucción por el otro. El pedagogo era el educador, su tarea se consideraba de primordial interés, dirigida a los ciudadanos libres destinados a la legislación y al debate político. Mientras que el maestro era un simple instructor y su papel estaba valorado como secundario, orientada para artesanos, labriegos y otros siervos.
            Hasta finales del siglo XVIII la instrucción técnico-científica no alcanzo la consideración comparable en la enseñanza a la educación cívico-moral. A partir de entonces se empieza a considerar que los conocimientos que brinda la instrucción son imprescindibles para fundar una educación igualitaria y tolerante, capaz de progresar críticamente más allá  de los tópicos edificantes aportados por la tradición religiosa o localista. Pero sucede además que separar la educación de la instrucción no sólo resulta indeseable sino también imposible, porque no se puede educar sin instruir ni viceversa.
            La capacidad de aprender está hecha de muchas preguntas y de lagunas respuestas; de búsquedas personales y de hallazgos institucionalmente decretados, de crítica y puesta en cuestión, en lugar de obediencia satisfecha con lo comúnmente establecido. De modo que, como tan tantas veces se ha dicho, lo importante es enseñar a prender. Según el conocido dictamen de Jaime Balmes, el arte de enseñar a aprender consiste en formar fabricas y no almacenes. Dichas fabricas funcionan con provisiones, conocimientos, almacenados a partir de las cuales se elaboran nuevos productos, pero son algo más que una perfecta colección de conocimientos ajenos.
            Los niños antes de ponerse en contacto con sus maestros  ya han experimentado ampliamente la influencia educativa de su entorno familiar y de su medio social.
            En la familia el niño aprende aptitudes tan fundamentales como hablar,  proteger a los pequeños, obedecer a los mayores, compartir alimentos, participar en juegos y respetar sus reglas, distinguir a nivel primario lo que está bien de lo que está mal, según las pautas de la comunidad a la que pertenece. Todo ello conforma lo que los estudiosos llaman "socialización primaria"  del neófito, por la cual éste se convierte en un miembro más o menos estándar de la sociedad. Después la escuela, los grupos de amigos, el lugar de trabajo, etc., llevarán a cabo la socialización secundaría, en cuyo proceso adquirirá conocimientos y competencias de alcance más especializado. Si la socialización primaria se ha realizado de modo satisfactorio, la socialización secundaría será mucho más fructífera, pues tendrá una base sólida sobre la que asentar sus enseñanzas; en caso contrario, los maestros o compañeros deberán de perder mucho tiempo puliendo y civilizando a quien ya debería estar listo para el aprendizaje.
            En la familia las cosas se aprenden de un modo bastante distinto a como luego tiene lugar el aprendizaje escolar. el clima familiar está recalentado de efectividad, apenas existen barreras distanciadoras entre parientes que conviven juntos y la enseñanza se apoya más en el contagio y en la seducción que en lecciones objetivamente estructuradas.
            Por eso afirmaba Goethe que da más fuerza saberse amado que saberse fuerte, la certeza del amor, cuando existe nos hace invulnerables. En el nido familiar, cuando éste funciona con la debida eficacia, donde el niño paladea por primera vez y quizás la última la sensación reconfortante de esa invulnerabilidad.
            Para bien o para mal, el protagonismo de la familia en la socialización primaria atraviesa un indudable eclipse en la mayoría de los países, lo que constituye un serio problema para la recuela y los maestros. Cada vez con mayor frecuencia, los padres y otros familiares a cargo de los niños sienten desánimo o desconcierto ante la tarea de formar las pautas mínimas de su conciencia social y las abandonan a los maestros.
            Pero no todos los motivos del eclipse de la familia como factor de socialización primaría provienen de los cambios ocurridos en los adultos. También hay que contar con la radical transformación del estatuto de los propios niños, que permitió ya hace lustros a Neil Postman titular así de provocadoramente su libro más famoso: La desaparición de la infancia. El agente que señalo Postman como causante de está desaparición fue precisamente La televisión.
            Durante siglos, la infancia sa ha mantenido en un limbo aparte del que sólo iban saliendo gradualmente los pequeños de acuerdo con la voluntad pedagogica de los mayores. Las dos principales fuentes de información eran por un lado los libros, que exigían un largo aprendizaje para ser descifrados y comprendidos, y por otro, las lecciones orales de padres y maestros, dosificadas sabiamente. Los modelos de conducta y de interpretación del mundo que se ofrecían al niño no podían ser elegidos ni voluntariamente rechazados,  porque carecían de alternativa.
            Pero la televisión rompe esos tabúes y con generoso embarullamiento lo cuenta todo. deja todos los misterios con el culo al aire y la mayoría de las veces de la forma más literal posible. Los niños ven en la pantalla escenas de sexo y matanzas bélicas, desde luego, pero también asisten a agonías en hospitales, se enteran de que políticos mienten y estafan o de que personas se burlan de cuanto sus padres dicen que hay que venerar. Sólo con unas cuantas sesiones cotidianas de televisión, incluso viendo sólo los programas menos agresivos y los anuncios, el niño queda al cabo de la calle de cuanto antes  le ocultaban los adultos. Además, para ver la televisión no hace falta aprendizaje especializado.
            La televisión ofrece modelos de vida, ejemplos y contraejemplos, viola todos los recatos y promociona entre los pequeños esa urgencia de elegir inscrita en la abundancia de noticias a menuda contradictorias. Ay, si por lo menos los padres estuviesen junto a ellos para acompañarles y comentar ese púdico bombardeo informativo que tanto acelera su instrucción.
            El maestro antes podía jugar con la curiosidad de los alumnos, deseosos de llegar a penetrar en misterios que aún le estaban vedados y dispuesto para ello a pagar el peaje de saberes instrumentales de adquisición  a menudo trabajosa. Pero ahora los niños llegan ya hartos de mil noticias y visiones variopintas que no les ha costado nada adquirir.... que han recibido hasta sin querer. El maestro tiene que ayudarles a organizar esa información, combatirla en parte y brindarles herramientas cognoscitivas para hacerla provechosa o por lo menos no dañina. Y todo ello sin convertirse él mismo  sugestionador ni pedir otra adhesión que la de unas inteligencias en vías de formación responsable hacia su autonomía. Empresa titánica... remunerada con sueldo bajo y escaso prestigio social.
            La enseñanza siempre implica una cierta forma de coacción, de pugna entre voluntades. ningún niño quiere aprender o por lo menos, ningún niño quiere aprender aquello que le cuesta trabajo asimilar y que le quita el tiempo precioso que desea dedicar a sus  juegos.
                        Si la educación, aciertas edades, implica cierta tiranía, es una tiranía de la que sólo pasando por la educación, podremos, en cierta medida, más tarde liberarnos. sólo los humanos podemos, ( relativamente, desde luego)  adaptar el entorno a nuestras necesidades en lugar de resignarnos sencillamente a él, compensar con ayuda social nuestras deficiencias zoológicas y romper nuestras fatalidades hereditarias a favor de elecciones propias, dentro de lo posible pero a menudo contra lo rutinariamente probable. La libertad no es ausencia original de condicionamientos sino la conquista de de una autonomía simbólica por medio del aprendizaje, que nos aclimata a innovaciones y elecciones sólo posibles dentro de la comunidad.
            Los maestros deben recordar siempre que, la enseñanza debe ser más un arte que  una ciencia, es decir que admite consejos y técnicas, pero que nunca se domina más que; por el ejercicio mismo de cada día, que mucho debe a la intuición. Que el profesor no sólo, ni quizás principalmente, enseña con sus meros conocimientos científicos, sino con el arte persuasivo de su ascendiente sobre quienes le atienden: debe ser capaz de seducir sin hipnotizar.
            Que la autoridad debe ejercerse sobre ellos de modo continuo, ya que si a un periodo capricho de abandono, le sigue una brusca irrupción autoritaria, el resultado es fácil que desemboque en desastre.
            El profesor que quiere enseñar una asignatura tiene que empezar por suscitar el deseo de aprenderla. Para despertar la curiosidad de los alumnos,  hay que ser capaz de ponerse en el lugar de los que están apasionados por cualquier cosa menos por la materia cuyo estudio va a iniciarse. lo primordial es abrir el apetito cognoscitivo del alumno, no agobiarlo ni impresionarlo. Empezar a explicar los tanteos e inquietudes que han llevado a establecer los fundamentos teóricos de la ciencia. Si su vocación le llama por ahí, ya tendrá tiempo de profundizar ese aprendizaje, enterarse de los descubrimientos más recientes y hasta descubrir por sí mismo. No se puede pasar de la nada a lo sublime sin paradas intermedias; no se puede exigir que quien nunca ha leído empiece por Shakespeare.
            Fomentar la lectura y la escritura es una tarea de la educación humanista que resulta más fácil de elogiar que de llevarla a la práctica. en está ocasión, como en otras, el exceso de celo puede ser contraproducente y se logra a veces hacer aborrecer la lectura convirtiéndola en obligación en vez de contagiarla como un placer. Lo ha diagnosticado muy bien Gianni Rodari en su simpática Gramática de la fantasía: " El encuentro decisivo de los chicos con los libros se produce los pupitres del colegio. si se produce en una situación creativa, donde cuenta la vida y no el ejercicio, podrá surgir ese gusto por la lectura con el cual no se nace, porque no es un instinto. Si se produce en una situación burocrática, si al libro se le maltrata como un instrumento ejercitaciones( copias, resúmenes, análisis gramaticales, etc.) sofocado por el mecanismo tradicional "exámenes-juicio", podrá nacer la técnica de la lectura, pero no el gusto. Los chicos sabrán leer, pero sólo si se les obliga. Y, fuera de obligación, se refugiarán en las historietas, aun cuando sean capaces de lecturas más complejas y ricas, tal vez sólo porque las historietas se han salvado de la contaminación de la escuela.
            La enseñanza nunca debe ser una transmisión de conocimientos objetivos y de destrezas. El proceso de enseñanza debe de estar acompañada de un ideal de vida y de un proyecto de sociedad. La educación tiene por objetivo completar la humanidad del neófito, por lo tanto, dado que la escala de valores cambia forzosamente con las sociedades, dicha jerarquía no ha permanecido jamás igual en dos momentos diferentes de la historia. Ayer era la valentía la que tuvo la primacía,  hoy en día es el pensamiento y la reflexión, mañana será, tal vez, el refinamiento y la sensibilidad. Así pues, tanto en el presente como en el pasado, nuestro ideal pedagógico es obra de la sociedad.
            La educación transmite porque quiere conservar, y quiere conservar porque valora positivamente ciertos conocimientos, ciertos comportamientos, ciertas habilidades y ciertos ideales. Nunca es neutral: elige, verifica, presupone, convence, elogia y descarta.
            Quien pretende educar se convierte en cierto modo en "responsable" del mundo ante el neófito, como bien  ha señalado Hannah Arendt: Si le repugna esta responsabilidad, más vale que se dedique a otra cosa y no estorbe. Hacerse responsable del mundo no es aprobarlo tal como es, sino asumirlo conscientemente y porque sólo a partir de lo que es, puede ser enmendado. Para que haya futuro, alguien debe aceptar el pasado como propio y ofrecerlo a quienes vienen tras de nosotros.
            Durante siglos , la enseñanza ha servido para discriminar a unos grupos humanos, frente a otros. los hombres frente a las mujeres, los pudientes frente a los menesterosos, a los citadinos frente a los campes iones, a los clérigos frente a los guerreros, a los burgueses frente a los obreros, a los civilizados frente e los salvajes, a las castas superiores frente a las inferiores.
            Hoy siguen vigentes ambos criterios en demasiados lugares de nuestro mundo, donde los Estados con poca y ninguna preocupación social, no corrigen los efectos de las escandalosas diferencias de fortuna. Unos nacen para ser educados y otros, para contentarse con una ligera enseñanza de tareas que los otros nunca se avendrían a realizar. De este modo que la enseñanza se convierte en una perpetuación de una fatal jerarquía socioeconómica, en lugar de ofrecer posibilidades de movilidad social y de un equilibrio más justo.
            En sociedades democráticas los Estados han universalizado la educación, acabando con tales manejos discriminatorios, aunque las etapas más avanzadas de la enseñanza puedan ser selectivas y favorezcan la especialización de cada cual según su vocación. La enseñanza básica y el aprendizaje de los primeros años no se le niega a nadie, siendo obligatoria hasta cierta edad. Universalizar la educación es; no dar por hecho que unos  han nacido para mucho, otros para poco y otros para nada.
            Nadie nace con el gen de la marginación social, son las tendencias constructivas y destructivas que el contexto familiar o social dotarán de un significado imprevisible de antemano. por lo tanto, la pretensión universalizadora de la educación democrática comienza intentando auxiliar las deficiencias del medio familiar y social en el que cada persona se ve obligado por azar a nacer.
            El propio sistema democrático no es algo natural y espontaneo en los humanos, sino algo conquistado a lo largo de muchos esfuerzos revolucionarios en el terreno intelectual y en el terreno político. Resultaría absurdo ocultar a los niños los fallos del sistema en que vivimos, pero es crucial inspirarles una prudente confianza en los mecanismos previstos para enmendarlos. Sería suicida que la escuela renunciase a formar ciudadanos demócratas, inconformistas pero conforme a lo que el marco democrático establece, inquietos por su destino personal pero no desconocedores de las exigencias armonizadoras de los publico.
            Por eso en las sociedades democráticas la educación no es algo meramente opcional sino una obligación pública que la autoridad debe garantizar y vigilar. El sistema democrático, tiene que ocuparse de la enseñanza obligatoria de los neófitos para asegurarse la continuidad y viabilidad de sus libertades. es decir, por instinto de conservación. Educamos en defensa propia.
            Quieran o no los padres, los niños tiene que ser educados y deben asistir y participar en la enseñanza obligatoria. los hijos no son propiedad de los padres, ni simples objetos para que estos satisfagan sus veleidades, por amorosas que sean, o realicen experimentos. Tampoco deben estar sometidos sin ayuda de la comunidad a los límites económicos o culturales de sus progenitores.
             La enseñanza debe ser tan pluralista como la sociedad misma y en ella es conveniente que puedan hallar acomodo estilos y sesgos diferentes. Pero lo mismo que ningún padre debe ver a su hijo sin estudios por razones económicas, tampoco ninguno tiene derecho a privarle de ellos por razones ideológicas. Uno de los ingredientes más perversos de la miseria, es la ignorancia. Donde hay ignorancia, es decir donde se desconocen los principios básicos de las ciencias, donde las personas crecen sin capacidad de escribir o leer, donde carecen de vocabulario para expresar sus anhelos y su disconformidad , donde se ven privados de la capacidad de aprender por sí mismos lo que les ayudaría a resolver sus problemas, viéndose en manos de brujos  o adivinos que no comparten las fuente teosóficas de su conocimiento...., hay reina la miseria y no hay libertad.
            Claro que no es forzoso que la mejor enseñanza sea la impartida en escuelas públicas, organizadas estatalmente. Ahora bien, no nos engañemos: la enseñanza no puede ser un bien más de los que se ofrecen en el mercado. Si así fuera, no haría más que reproducir aquello que intentamos desterrar, las desigualdades de origen existentes en algunos, por desgracia más de los que nos gustaría, Estados o Comunidades.


             AL INICIAR LA LECTURA DE ESTE LIBRO, TE ASUSTA. LUEGO TE GUSTA. DESPUES TE ENGANCHA, MAS TARDE TE ENSEÑA Y SOBRE TODO, AL TERMINARLO,  NO TE ARREPEINTES DE HABERLOS LEIDO.


                         Madrid, a 8 de Enero de 2012

                                               Alexandra Oyuela Barrasa